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29/02 ACTUALIZADOS MAPAS. PENDIENTE SITUACION ACTUAL
25/04 NUEVO TURNO DE CAMPAÑA
22/02 NUEVO TURNO DE BATALLAS

lunes, 4 de diciembre de 2017

Manadas de subcriaturas

VI,518,1,3-XXII
Tercer día de la Estación del Hielo del quingentésimo décimo octavo año de la Estación de la Fatalidad. Vigesimosegundo apunte.

Quedaba poco para completar la misión y el Aeda Aesllanan dirigía la tropa,
y de nuevo aparecieron las subcriaturas de las profundidades atacando a quemarropa.
Aunque contaban con poderosa magia maligna a su servicio para provocar la tormenta,
una sola andanada de hechizos y flechas bastó para detener su maquinaria mugrienta.
Tampoco debe confiarse en la victoria fácil el guerrero durante la lucha,
pues la pena y la desolación por las bajas al término puede ser mucha.


lunes, 13 de noviembre de 2017

Criaturas de la noche

VI,518,4,45-XXI
Cuadragésimo quinto día del Marchitamiento del quingentésimo décimo octavo año de la Estación de la Fatalidad. Vigesimoprimer apunte.

Largo camino llevaban ya las tropas recorrido y demasiadas batallas sobre los hombros,
y en aquella noche de lobos la no muerte surgió de entre los escombros.
Ingentes cantidades de cadáveres animados por gracia de la magia oscura,
avanzando imparables hacia la línea Asrai presos de su interminable totura.
Reñido fue el combate hasta las primeras horas del nuevo día,
mas con la luz se comprobó que ningún bando vencía.


viernes, 27 de octubre de 2017

Causas perdidas

VI,518,4,15-XX
Decimoquinto día del Marchitamiento del quingentésimo décimo octavo año de la Estación de la Fatalidad. Vigésimo apunte.

La campaña tocaba a su fin y las tropas se preparaban para marchar,
sin embargo Scarloc aún recordaba la época del Rey Fénix y por el Asur se dejó embaucar.
Grandes ejércitos se reunieron y formaron codo con codo para el combate,
Asrai, Asur e hijos de Grugni contra Druchii, Skaven y la horda de la no muerte.
Una batalla digna de los Días Antiguos cuando el mundo era joven y fértil,
más cruel que la derrota será el ocaso de nuestras razas en esta tierra vil.




viernes, 20 de octubre de 2017

¿Cómo hemos llegado a esto?

¿De qué sirve seguir luchando?

Aquella jornada recordó a los Días Antiguos. Se refutaría inconcebible que ninguna fuerza terrena pudiera precipitar el ocaso de nuestras razas. ¿Quién no sintió la muda congoja a la vista de tan magníficos ejércitos? La élite Asur, Asrai, y -porqué no decirlo- también de los Hijos de Grugni, se dieron cita para rechazar a la oscuridad.
Filas de disciplinados Altos Elfos con sus pendones al viento formaban en el centro y en el flanco izquierdo. Los nobles corceles piafaban inquietos ante la inminencia del choque.  Enanos ceñudos recubiertos de acero formaban en el flanco derecho y en el centro junto a los Asur, recordando tiempos mejores de ambas estirpes,  anteriores a la Guerra de la Barba. Y de forma salteada entre ambos,  la hueste Asrai, camuflados en el terreno, con sus arcos y acero prestos al combate.  Tal era la fuerza primigenia de aquel lugar que los bosques cobraron vida ante la presencia de la corrupción. Incluso una pequeña parte de la esencia del Cazador se manifestó  furiosa para rechazar al enemigo.
Enfrente,  la mil veces maldita raza Druchii desplegó sus negros estandartes ante nuestro flanco derecho.  En el centro, los Príncipes de la No Muerte osaban mancillar la tierra con los tambaleantes pasos de criaturas antinaturales invocadas con magia prohibida.  Y ante nuestro flanco izquierdo,  ingentes hordas de inmundas aberraciones adoradoras de la Rata Cornuda, con sus execrables máquinas, parloteando sus amenazas en un lenguaje incomprensible.


En mitad de la noche,  el bando de la Luz avanzó resuelto para ocupar posiciones estratégicas,  siendo recibido con una infernal tormenta que nada tenía que ver con ninguna manifestación de la naturaleza. Las máquinas enanas perdieron precisión y las saetas elficas se alejaron de sus blancos.
El bando de la oscuridad aprovechó el desconcierto inicial para avanzar en bloque.  Los vientos de la magia soplaron con fuerza maligna y los hechizos dañinos comenzaron a causar estragos. La rueda de la muerte embistió a las tropas de avanzadilla aniquilado todo a su paso.
Comenzaba a amanecer.   Alentados por la llegada del nuevo día,  Leones blancos y Rompehierros ocuparon la Mansión Fortificada que se elevaba en medio del campo de batalla,  dispuestos a resistir hasta la llegada de refuerzos.  En los flancos,  las tropas montadas de los Altos Elfos cargaron sobre el enemigo,  mientras que la furia de la cacería hacia presa en las tropas Silvanas lideradas por el espíritu salvaje del bosque, avalanzándose sobre hidras y las asesinas psicópatas.
La magia se debilitó y la tormenta cesó. Las máquinas enemigas aprovecharon para apuntar mejor y un malsano rayo disforme acabó con el mago dragón y su montura. Los lanzavirotes y las ballestas segaron muchas vidas mientras la horda no muerta puso cerco a la Mansión.
Los espíritus del bosque, hastiados de tanta maldad -Arbóreos y Hombre árbol- despertaron de su letargo y se prepararon para repeler a los invasores.  La caballería Asrai abatió con sus disparos a las dotaciones del cañón de disformidad y los lanzavirotes. Las dríades intentaron desalojar a los Druchii del bosque,  mientras que los cazadores salvajes intentaban retrasar el avance enemigo en el flanco derecho.  Los Asur por su parte continuaron luchando contra los skaven del flanco izquierdo. El centro seguiría resistiendo mientras quedaran hijos de Grugni capaces de empuñar un arma.
La batalla parecía controlada, pero todo pendía de un hilo. Y en ese instante aciago, el ominoso tañido de la Campana Gritona Skaven ensordeció el campo de batalla. Los edificios se desmoronaron, sepultando a un gran número de bravos Enanos bajo los escombros. Los Leones Blancos fueron suficientemente rápidos como para salir a tiempo de la Mansión Fortificada en ruinas, quedando a expuestos a los no muertos que se acercaban rápidamente. Esa máquina infernal debía ser silenciada.
Los combates comenzaron a convertirse en escaramuzas, aquí y allá, hasta donde alcanzaba la vista. Cualquier atisbo de línea de batalla se perdió y cada regimiento luchaba por su vida. Grandes gestas se fraguaron entonces, del mismo modo que pérdidas irrecuperables marcarán la historia de cada raza. Héroes de renombre sufrieron heridas de gravedad y tuvieron que abandonar la lucha. Regimientos enteros lograron gloria suficiente como para componer baladas, mientras que otros fueron exterminados y se sumarán a la lista de agravios que deberán ser vengados.
El infame Heinrich Kemmler fue malherido por los Leones Blancos de Cracia, quienes a su vez vieron como su propio campeón -Khoril- debía abandonar la primera fila. La Guardia  del Fenix lograba abatir al caudillo y el portaestandarte Skaven, pero a cambio perdieron a Caradryan. El Fénix de Hielo daba cuenta de Lokhir que perdió a todos sus Corsarios -y al peligroso asesino que los acompañaba- gracias a los proyectiles combinados de Enanos y Elfos Silvanos. El ímpetú de Orión lo llevó al centro del ejército Druchii, y será necesario esperar a la próxima primavera para escuchar el cuerno de la cacería en los bosques del viejo mundo.
Drycha desapareció de los bosques junto a un gran número de dríades ante la magia maligna de la Guardia Tumularia, mientras que un certero disparo de catapulta consiguió retirar del campo de batalla al oscuro Lord Wallach, cuya hueste comenzó a debilitarse. El ingeniero enano no podría presumir mucho tiempo de su destreza, pues los Acechantes Nocturnos Skaven aniquilaron todas las dotaciones de las máquinas de guerra.
La ira del Hombre árbol ante la corrupción que rodeaba la Campana Gritona lo llevó a atacar con furia desmedida la horda Skaven y al Vidente Gris. Con el apoyo del propio Durgrim de Az-Karak al mando de sus fieles Martilladores, que acababan de aniquilar el Carruaje Negro, la unidad rátida fue aniquilada, si bien el señor enano lo pagó con serias heridas. El Señor de la Muerte Snikch también tuvo que abandonar la refriega, aunque previamente se encargó de eliminar al Archimago Asur. El propio Señor de Tor Achare y su portaestandarte de batalla se vieron obligados a una retirada ante el empuje Skaven. Los Arbóreos tampoco estaban dispuestos a permitir a los Monjes de Plaga contaminar los bosques sagrados, logrando abatir al Sacerdote de Plaga en Pebetero y reducir la unidad de Druchii ballesteros de la colina, antes de ser eliminados por los vapores tóxicos.
Glam, el fiel Bailarín Guerrero de Scarloc se sacrificó luchando en solitario contra las asesinas psicópatas, logrando retener la unidad trabada hasta la llegada de Ungrim Puñohierro al mando de los Matadores. La sacerdotisa fue eleminada y todo su regimiento pagó por las muertes causadas, entre ellas la del propio hijo de Burlok, aunque no se sabe con certeza si logró escapar con vida a pesar de sus graves heridas. El Señor Rúnico tampoco pudo terminar el día, no sin antes asegurarse que el maldito ingeniero brujo teminaría sus ruines fechorias allí mismo. La magia nigromántica comenzó a desvanecerse y el Sagrario Mortis se consumió en una explosión que causó bajas en ambos bandos, en especial Kaia la Cantora de los Árboles al mando de los Forestales de Scarloc.
Demasiadas bajas que lamentar para que nadie pudiera celebrar triunfo alguno. Un paso más hacia la desaparición de las razas antiguas del Viejo Mundo. Scarloc, aquel que aún recuerda cuando las colonias vivian sujetas a la voluntad del Rey Fénix, parece condenado a presenciar cómo todo aquello que debe ser protegido es cada vez devorado con más ansia por la oscuridad. Si los Hombres no logran reunir el valor suficiente para hacer frente al mal... ¿qué destino aguarda al mundo?

Extraído de las memorias de Félix Jaeger
Tomo IV Libro IX  Capítulo III
"Mi encuentro con el bardo de Athel Loren"



sábado, 16 de septiembre de 2017

Después de mí, la nada

La aventura del Señor de Tor Achare no podía considerase del todo exitosa. Sus fracasos militares incluían la pérdida de muchas tropas e incluso su propio campamento.
Así que miró a su alrededor,  reunió lo que quedaba de su maltrecho contingente,  y buscó alianzas desesperadamente en un intento suicida de cambiar su suerte con un sólo golpe de efecto.


Las noticias de sus logros ya habrían llegado a Ulthuan. Difícil sería que cualquier  otro Señor estuviera dispuesto a ligar su destino a su estrella descendente.  Buscó entre aquellas razas que compartieran su odio hacia sus malditos parientes lejanos y se dispuso a jugarselo todo a una moneda lanzada al aire...

Claro,  que el resto de generales ignoraban lo desesperado de su plan: matar! ...matar o morir,  punto!  (Y el Señor de Tor Achare, no era el mejor)



jueves, 14 de septiembre de 2017

Asesinos natos

VI,518,3,88-XIX
Octagésimo octavo día de la Caza del quingentésimo décimo octavo año de la Estación de la Fatalidad. Decimonoveno apunte.

Demasiado tiempo en estas tierras hostiles sin haber trabado combate con los asesinos,
tarde o temprano aparecerían los Druchii y se cruzarían nuestros caminos.
Ni tan siquiera la mayor movilidad Asrai tomando la iniciativa desde las colinas,
supondría ninguna garantía para contener el ataque de las asesinas.
Tras una dura batalla el Aeda Aesllanan ordena la retirada,
una derrota dolorosa contra el lado más sangriento de una raza despiadada.


martes, 22 de agosto de 2017

Una raza corrompida

VI,518,3,58-XVIII
Quincuagésimo octavo día de la Caza del quingentésimo décimo octavo año de la Estación de la Fatalidad. Decimoctavo apunte.

A pesar de haber sido ya expulsados de la arboleda sagrada el enemigo acecha,
 de nuevo la corrupta raza de los Dawi Zharr se enfrenta a nuestra flecha
La rápida hueste de Scarloc al rival se anticipa y desde el bosque lo hostiga,
sin embargo sus máquinas demoníacas con fuego la línea Asrai duramente castiga .
Los arcos no bastaron y se llegó a la lucha contra aquellas criaturas infernales,
grandes gestas heroicas se llevaron a cabo mas ningún bando quedará vencedor en los anales.